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Julián Rodolfo Gómez Galván

PYMES Anónimas

@JulianRodolfoG
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Pymes Anónimas 



El Hombre Orquesta en las PYMES 


“En esta empresa no se hace nada que yo no autorice, ni el pasto se corta sin mi autorización”, “nadie tiene la capacidad de hacerlo mejor que yo”.

Una afirmación que tiene dos connotaciones, por un lado, una aspiración de controlar todo lo que sucede en su empresa, y por el otro, la realidad de que se concentra lo que no se puede delegar, y no se puede, porque no se confía lo suficiente en alguien para que lo pueda realizar con la misma prestancia y alegoría del dueño. El hombre orquesta, le han definido diferentes autores.

Y tal como su nombre lo indica, el hombre orquesta es aquel dueño de PYME que se encarga de comprar, vender, administrar, almacenar, contratar, cobrar, pagar y otras varias actividades dentro de la empresa, ¡ah!, además de poner el capital de trabajo, invertir en maquinaria, arriesgar su patrimonio y hasta su prestigio.

El efecto no esperado de la falta de crecimiento de la PYME, es porque ésta solo incrementará sus negocios hasta donde la capacidad, física y mental del Dueño sea capaz de hacerlo, es decir, la base de la delegación de funciones es aumentar la capacidad, vuelvo a repetir, física y mental, pero ahora de la empresa, para crecer.

El reclamo más escuchado de que “nadie lo hace mejor”, es completamente cierto y es fácil de comprobar, porque no cualquier persona puede cuidar mejor de tu patrimonio que tú mismo, casi nadie tendrá la habilidad de emprender como lo hiciste tú, ni tampoco es posible que algún empleado tome los riesgos que tú tomas sobre tú propio negocio.

Pero también hay empresarios de PYMES que llevan la delegación al extremo opuesto y confían casi ciegamente en colaboradores sin escrúpulos ni decencia, que detectan una rendija en el funcionamiento del negocio para obtener beneficios adicionales y lo aprovechan. Es como cuando te encuentras una cartera tirada en la calle, el primer instinto es justificarte a ti mismo que puedes quedarte con lo que no es tuyo.

Pero hay un punto medio entre la concentración de funciones y la delegación a ciegas, que podrás alcanzar realizando las siguientes actividades:

DEFINE TU MODELO DE NEGOCIO: puedes utilizar el sistema CANVAS de Osterwalder (disponible en internet) o puedes hacerlo tú, primero identifica los 2 principales procesos financieros (que son los que requieren el uso de dinero, como las compras con su pago a proveedores y las ventas con su cobranza a clientes) , después describe el proceso de operación (lo que haces para obtener y llevar el producto o servicio a tus clientes), finalmente define tu valor agregado (las 3 principales características que te diferencia de tu competencia.

ELIGE Y PRUEBA AL PERSONAL CONFIABLE: incrementa la certeza de que algunos de tus colaboradores puedan tener dos características, ser honorables (podrás saberlo porque su reputación personal les importa sobremanera además que las referencias de trabajos anteriores fueron muy buenas) y ser hábiles (demuestran tener características físicas y mentales adecuadas a las encomiendas planeadas), para entonces poder ponerlos a prueba, realizando algunas de las actividades de tu Modelo de Negocio, observa de cerca y califica el resultado.

TRANSMITE TU MODELO DE NEGOCIO: muéstrales lo que tu deseas de la empresa, es decir, capacítales en la forma en la que el dinero circula por la empresa (fuentes y destinos del dinero), las actividades para obtener el producto o servicio y entregarlo al cliente (producción, venta, logística, etc) y finalmente lo que tu estableces como los diferenciadores ante la competencia (para reforzarlos de forma permanente), aclara sus dudas y explícales cómo lo harías.

DELEGA FORMALMENTE: siéntate de forma individual y privada con la persona a la que le vas a delegar algo, comienza reconociendo las habilidades que ha mostrado y que le tienes una encomienda personal porque confías en que lo realizará “como si fueras tu” y que a partir de hoy será el responsable de esa actividad.

SUPERVISA LOS RESULTADOS: delegar no es deslindarse, debes estar atento a la forma en la que se realiza el trabajo y los resultados obtenidos, considera que el tiempo dedicado para la supervisión, debe ser máximo del 10% del tiempo necesario para realizarlo, es decir, si tienes una fábrica que trabaja 40 horas a la semana, al menos debes dedicar 4 horas a la semana a revisar lo que hicieron y los resultados obtenidos.

Las personas decentes reaccionan favorablemente a la confianza de sus jefes, siempre con ímpetu y aspiraciones de agradecer la deferencia que les tuvieron.

 

El Quinto Paso

Ahora puedes atreverte a cambiar de “Hombre Orquesta” a ser el “Director de la Orquesta”, diseña y establece tus propios mecanismos de supervisión, acepta un porcentaje de errores de tus colaboradores y utiliza el tiempo que te va quedando disponible en continuar innovando y en visualizar el futuro de tu empresa, eso es algo que no se puede (ni se debe) delegar. Hay una frase atribuida a Warren Buffett que aplica a este tema “contrata a los mejores y déjalos hacer su trabajo, o contrata a los más baratos y que hagan lo que tú digas”.

 

Julián Rodolfo Gómez G.

Twitter: @JulianRodolfoG

FB. /Julián Rodolfo Gómez

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                                                                                                                                     //Fecha de publicación: 01/12/2020


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