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COLUMNISTAS

Julián Rodolfo Gómez Galván

PYMES Anónimas

@JulianRodolfoG
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PYMES ANÓNIMAS


Decisiones en las PYMES


“Tú véndele caro/barato, al cabo lo importante es agarrar una lana ahorita, que salga para la nómina y abonarle algo a los proveedores”

Quizá te ha pasado, quizá lo has hecho, quizá te lo han contado, pero cuando lo escuchaste o lo leíste, has asentido con la cabeza en señal de aprobación, es entendible, el problema viene con lo que tu deseas para tu empresa.

He conocido una gran cantidad de empresarios y empresarias propietarios de PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas) en 20 años de trabajo en la consultoría empresarial y puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que ninguno de ellos ha iniciado su empresa solo para subsistir o vivir al día, siempre he escuchado de viva voz cuando me cuentan su visión de largo plazo, su futuro ideal o su escenario optimista, lo tienen muy claro, el problema se origina en la cotidianidad de la operación, con el trabajo diario, pero principalmente, con la toma de decisiones.

Y no pretendo hablar de la planeación estratégica de una empresa, donde la misión, visión, valores y objetivos estratégicos son el medio para ilustrar el rumbo de la empresa, que considero son herramientas directivas con ventajas y matices, pero prefiero referirme a la base o plataforma que utiliza un empresario para tomar sus decisiones del día a día.

Por un lado, a pesar que el empresario tiene claro el largo plazo para su empresa, en casi ningún caso, se ha permitido hacer un plan para alcanzarlo, lo que es tan simple como sentarse a hacer una lista comenzando con el número uno, de los pasos que de acuerdo a su propio criterio y razonamiento, deberán realizarse para alcanzar su visión en un lapso de un año, y a falta de un plan, ha reducido el valor de las decisiones cotidianas a frases como “hay que trabajar duro para salir adelante”, “vamos a echarle ganas”, en lugar de afirmaciones como “nos falta poco para alcanzar el paso uno” o “hemos logrado terminar el paso cuatro”, afirmaciones que comuniquen al personal, aquella sensación del logro alcanzado o de que se trabaja en el camino correcto o planeado.  

Por el otro lado, es frecuente que los dueños de empresas no tienen claro lo profundo que llegan sus palabras e indicaciones en su equipo de trabajo, personas que laboran para la empresa por diferentes motivaciones individuales, que sienten la necesidad de estar justificando su puesto con acciones que sean bien valoradas por los dueños, lo que implica que cada instrucción que reciben, sea considerada como tallada en piedra, es decir, que debe ejecutarse a cualquier costo, pero no solo eso, sino que lo registran en su mente como algo que hay que hacer de aquí en adelante, es decir, no importa si solo fue una circunstancia temporal, ellos, por su propia decisión, lo determinaron como permanente, en teoría, hasta recibir indicaciones en contrario.

 

El Quinto Paso

Haz tu propia introspección: ¿tomamos decisiones hacia el largo plazo o lo justificamos con la inmediatez de los problemas diarios?

Luego entonces (es necesaria la redundancia), solo hace falta combinar estos dos aspectos, hacer un plan con una lista de pasos o metas a alcanzar que poco a poco vayan sumando para acercarte a tu visión de la empresa, al mismo tiempo que giras estas indicaciones al equipo de trabajo, es decir, comunicarles el rumbo (visión y los pasos a seguir), para que en cada decisión que tomen día a día,  utilicen como rasero la pregunta “¿cuál es la mejor decisión en este problema que le ayude a la empresa lograr la meta que estableció el dueño?”. La diferencia será que tu empresa comenzará su permanencia en el largo plazo.








Agradecemos a AGORA GTO la invitación para colaborar con esta primera aportación.

Julián Rodolfo Gómez G.

Twitter: @JulianRodolfoG

FB. /Julián Rodolfo Gómez

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