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COLUMNISTAS

Juan Ramón de Caso

CAJÓN DE SASTRE

@jrdkzo
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Cajón de sastre.


Perros de rescate o perros rescatados.


La sabiduría popular, la del verdadero pueblo sabio, enseña que no es lo mismo que lo mesmo. Efectivamente, no son lo mismo los perros de rescate que los perros rescatados.

Los perros de búsqueda y rescate (K-SAR) son, en un altísimo porcentaje, perros de raza y en su totalidad son perros adiestrados; son perros valiosos por este simple hecho y por las tareas que desempeñan: buscan y rastrean encontrando personas extraviadas, atrapadas y cadáveres, según su especialidad, en catástrofes o situaciones extremas o de alto riesgo.

Si hay algo que distingue a los perros SAR ( search and rescue) es el hecho de ser de raza y las innumerables horas de adiestramiento y práctica. La raza es importante por el hecho de que implica una selección y un fin o propósito zootécnico, además de las aptitudes propias del ejemplar. A final de cuentas cuando hablamos de perros de raza y adiestramiento, estamos hablando de una y la misma cosa:  conocimiento; muchísimo conocimiento que puede medirse en incontables horas  de preparación, trabajo y también pueden medirse en innumerables experiencias.

Llámesele unidades o binomios caninos, al lado de los perros SAR se encuentra sus humanos, seres de otro mundo, arrojados, valientes, valerosos, personas admirables con vocación de servicio y espíritu de entrega.

A los perros de búsqueda y rescate los distinguen sus logros y sus hazañas, no los membretes, las botitas ni los googles que les ponen a algunos para las fotos en las que se aprecian frescos;  en tanto que los verdaderos perros de búsqueda y rescate yacen extenuados, tumbados a la sombra del anonimato.

A los perros de búsqueda y rescate los caracterizan las innumerables pruebas que tienen que pasar par decidir si son aptos o no para serlo. Los que no pasan las exigentes pruebas son hechos a un lado y punto; la grandeza de las tareas que les serán confiadas no admite excepciones, tampoco atajos.

Más de uno se estará preguntando el por qué del racismo, ¿acaso no tienen cabida los perros mestizos, los sin raza, los de “raza única”, los callejeritos, los corrientes…? la respuesta es sí, si hay pero en una cantidad infima y son la excepción.

La vida y toda la tinta del mundo no bastaría para agradecer la labor que desempeñan los perros SAR en unión de esos héroes sin capa que son sus seleccionadores, adiestradores y manejadores.

Del otro lado están los perros rescatados, esos que se cuentan por millones y que tienen en común con aquellos otros, los de búsqueda y rescate, tan solo uno que otro rasgo fenotípico, alguno que otro genotípico o epigenético. Son un cocktail de razas, son un volado, son un volado tapado, no se sabe lo que saldrá, no se sabe que se puede esperar; las sorpresas pueden ser buenas o malas.

Los perros rescatados son los de moda, esos que casi todo mundo tiene, porque son lo de hoy, son los perros que debe uno tener porque es lo políticamente correcto, ayudan a expiar culpas, dan testimonio del buen corazón de las personas, además de dar un toque chic y hípster a la aburrida vida de algunos.

No tengo nada en contra de los perros callejeros, de los corrientes, de los mestizos, me parecen maravillosos, su rusticidad, su inteligencia, su nobleza y bravura me maravillan; pero los de antes, no los de ahora. De niño me la pasaba embelesado admirándolos, pero esos ya casi no existen; son una especie en extinción. Solo sobrevivían los más aptos, los más hábiles, los más fuertes, la selección natural darwiniana y de Wallace hacía de las suyas.  El Solovino y el Firulais si que eran unos perrazos, eran de todos y de nadie, eran perros equilibrados, perros templados a sangre y fuego. Eran perros que no gastaban la pólvora en infiernitos, daban catedra en las calles de lo que eran los rituales y eran compendios de lenguaje corporal en 4 patas.

La diferencia es que, antes, se permitía a la naturaleza hacer su chamba, esa madre cruel y despiadada que era realista, objetiva e incorruptible y que solo salvaba a los que tenían posibilidades, a los que hacían méritos.

Hoy día los autonombrados rescatistas van por la vida recogiendo – que no rescatando- cuanto perro se encuentran por su camino, de manera indiscriminada. Salvan camadas enteras, jaurías enteras;  impiden a la sabia naturaleza hacer su tarea, nada fácil, de elegir solo a los más aptos.

Hay quienes se especializan en “rescatar” perros cojos, tuertos, ciegos, inválidos, etc. entre más limitaciones físicas tiene es más codiciado, genera más lástima; su poseedor tiene garantizados más likes, las personas lo felicitarán por su gran corazón. Esos perros no pasarían el filtro ni los rigurosos exámenes de la naturaleza.

El problema de la inmensa mayoría de personas que se dedican a recoger perros a diestra y siniestra es que no tienen los conocimientos, ni están capacitados para identificar y reconocer las diferentes problemáticas conductuales de sus “rescatados” y sin ningún empacho van por la vida endosándole esos perros con sus fobias, vicios y resabios al que se deje.

La mayoría de albergues, hogares temporales y centros de rescate canino no cuentan con los conocimientos ni con los protocolos para identificar que perros son susceptibles de ser rescatados, que perros son susceptibles de ser rehabilitados y que perros son susceptibles de ser dados en donación. ¡Llévelo, llévelo, llévelo! ¿cuántos quiere? ¿sólo se lleva uno? “Mejor llévese la parejita, para que no esté solito”, “ para que tenga con quien jugar, para que se hagan compañía”.

Conozco personas que su vida personal y familiar se ha convertido en un infierno debido a que “rescatistas” ignorantes y sin escrúpulos les dieron en “adopción” (sic) perros que regalados son caros.

No tiene la culpa el “rescatista” sino el que “adopta” (sic) sin asesorarse de alguien que sabe. Los problemas no siempre se compran, también se “adoptan”.  Siempre lo digo: “Los perros son para disfrutarse, no para padecerse”, ya bastante complicada es la vida, como para complicársela más y de a gratis.

Estimado lector más vale prevenir que lamentar. Sí está pensando en pensando en comprar o “adoptar”(sic) un perro, busque asesoría de alguien serio, conocedor, profesional y responsable; páguele por su asesoría, será una buena inversión, va a ahorrar mucho dinero, créame.

Amable lector, ¡cuídese mucho! La situación está complicada, hay lugares en los que el menor problema que tenemos es el de la pandemia; más cornadas da el hambre y la delincuencia. Aquí estamos, estoicos y optimistas. “ La carga hace andar al burro” decía mi abuela, así que ¡arre!. Agradezco a usted estimado lector su tiempo y el favor de su lectura.


--- 23/06/2020

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