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COLUMNISTAS

Juan Ramón de Caso

CAJÓN DE SASTRE

@jrdkzo
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Cajón de sastre.


La importancia del uso de cubrebocas en perros


Respetable lector, antes que nada le ofrezco disculpas por utilizar esta artimaña del clickbait, para capturar su atención. En realidad, como debe usted saber, no me voy a referir al uso de cubre bocas, sino más bien a la importancia del uso del bozal en perros.

Reitero a usted mis disculpas por la travesura del título mentiroso y sensacionalista de esta colaboración, pero si nos detenemos a pensarlo un poco, hay un cierto paralelismo en el uso del cubrebocas y el bozal; ahora me explico, ya he dicho antes que, esta pandemia, nos ha traído múltiples experiencias y enseñanzas

Con la pandemia, todos hemos tenido que aprender a utilizar cubrebocas. Hemos vivido lo incomodo que puede ser llevar cubrebocas pero, al mismo tiempo, hemos aprendido la importancia y la utilidad de su uso; algo similar sucede con el uso de los bozales en perros, puede ser molesto pero es útil, seguro e importante.

Ya he expresado en este mismo espacio que, con la pandemia, hemos tenido que aprender algunas cosas y desaprender otras. En este sentido le propongo, estimado lector, que nos acerquemos al tema del uso de los bozales en perros de manera desprejuiciada, para tratar de entender los tipos de bozales que existen, sus usos y finalidades.

Muchas personas tienen la noción de que el bozal en caninos solo se utiliza en perros que son agresivos o para perros ladradores. En realidad es una útil herramienta que tiene diversas funciones y puede resultar muy útil si se emplea de manera adecuada.

Este tema se me ocurrió después de ver un par de videos de perros en España; me impresionó ver la cantidad de perros que llevaban bozal y que lo hacían de manera natural. Entiendo que en aquel país obedece más allá de una situación cultural a una obligación jurídica, establecida por el Real Decreto 287/2002, por el que se desarrolla la Ley 50/1999, sobre el régimen jurídico de la tenencia de animales potencialmente peligrosos. El referido ordenamiento establece que “los animales de la especie canina potencialmente peligrosos, en lugares y espacios públicos, deberán llevar obligatoriamente bozal apropiado para la tipología racial de cada animal.”

La noción más elemental de bozal enseña que es un objeto que se coloca alrededor del hocico de ciertos animales, especialmente los perros, para que no puedan morder. Los hay de diversas formas y materiales: de nylon, de loneta, de cuero, de plástico y de alambre; los hay “cerrados” y de cesta, están los de impacto, el sueco y el famoso baskerville entre otros.

En mi opinión existe una serie de mitos en torno al uso del bozal. Se piensa, equivocadamente, que el bozal solo debieran llevarlo puesto los perros que muerden, los perros agresivos. Falso.

Creo que en esencia el uso del bozal tiene un carácter preventivo y no me refiero solo al tema de las mordidas y las agresiones, sino inclusive permitiría evitar que los perros coman cosas del suelo e inclusive evitaría que puedan ser envenenados, durante los paseos.

El bozal también puede coadyuvar en la solución de otro tipo de problemas de conducta, que los etólogos y los adiestradores profesionales conocen.

El bozal no es la panacea, pero si es una útil y eficaz herramienta que, bien utilizada y en las manos adecuadas, puede ayudar a resolver varios problemas.

Es importante señalar que sería deseable buscar información y mejor aún asesoría profesional antes de poner un bozal a un perro. Los perros no nacen sabiendo usar bozales, es muy importante una adecuada introducción al uso de la herramienta y una asociación positiva con la misma, así como conocer los alcances y limitaciones.

Por otra parte, es importante tener en cuenta que algunos bozales pueden ser peligrosos y hasta mortales si no se usan de manera adecuada. Algunos bozales impiden al perro comer, beber y jadear, funciones vitales para los perros.

El uso de bozales debe estar limitado en cuanto al tiempo y al espacio, no se debe abusar de su uso. Es importante que nunca dejemos a nuestro perro con el bozal puesto sin supervisión, podría atorarse o hacerse daño intentando quitarse el bozal.

El bozal no es la solución, es un remedio, no es en sí mismo la solución a los problemas; es una herramienta y no debe utilizarse como castigo.

Sería deseable familiarizar a los perros, desde cachorros, en su uso ya que a lo largo de su vida lo utilizarán en diversas situaciones (visitas al veterinario, transporte público, lugares públicos, etc.)

Considero que debemos evitar los prejuicios que tradicionalmente existen acerca del uso del bozal, es una manera de cuidar a su perro y de cuidarnos todos, similar a lo que sucede con el uso del cubrebocas. La próxima vez que veamos a un perro con bozal lejos de pensar que se trata de un perro problemático, pensemos que es el perro de una persona consciente, empática y responsable.

Amable lector, si lo pensamos la correa y el bozal no son otra cosa sino implementos para la seguridad de nuestros perros y de las personas que nos rodean. Ya lo dice el refrán: más vale prevenir que lamentar.

Valdría la pena considerar el uso del bozal en la cotidianidad que se avecina, con la nueva normalidad. Debemos ser conscientes que hay cosas que no volverán a ser iguales.

Estimado lector, agradecido siempre con usted por su tiempo, con el favor de su lectura y agradecido con la vida.



// Fecha de publicación: 25/08/2020

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