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Juan Ramón de Caso

CAJÓN DE SASTRE

@jrdkzo
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Cajón de sastre.


Feliz día de San Valentín…Firulais


Es un hecho verificable en la realidad el que, algunas personas, prefieren pasar el día de San Valentín en compañía de sus mascotas; algunas por elección, otras por incapacidad para relacionarse con sus semejantes. El suceso tiene relevancia porque a veces no se trata solo de pasar juntos una fecha, sino el resto de sus vidas.

Si bien es cierto que la celebración del Día del amor y la amistad no es una celebración mundial, lo que si es una tendencia, a nivel global, es la disminución de la tasa de natalidad en humanos y el aumento de mascotas, animales de compañía en los hogares; así lo refieren diversas investigaciones y publicaciones. A este hecho social se le conoce con el nombre de “fenómeno del reemplazo”.

Está claro que la tenencia de animales en general y de mascotas en particular le reporta un sinnúmero de beneficios al humano, tanto emocionales como físicos y hasta terapéuticos. Pero hay límites; efectivamente, la relación deja de ser sana cuando se convierte en adicción o cuando existe una dependencia.

En los últimos años se ha acuñado un nuevo término referido a una parafilia al que se denomina Petofilia. Se conoce como Petofilia al transtorno psicológico por virtud del cual ciertas personas tienen un amor y apego excesivo por sus mascotas, a grado tal que solo experimentan bienestar junto a sus “peluditos” y se aislan de su entorno y del resto de las personas; en algunos casos, más frecuentes de lo que pudiéramos suponer, incluyen prácticas sexuales con las mascotas.

Otro fenómeno que se está presentando desde hace algún tiempo es el hecho de que algunas parejas deciden no tener hijos y prefieren tener “perrhijos” o “gathijos”; a esta nueva tribu social se les conoce como los “Dink”. La palabra “DINK”  se forma a partir de las siglas de la expresión anglosajona “ Double income no kids”, algo así como "Doble salario, no niños".

Este segmento social lo integran adultos entre los 25 y los 40 años, que prefieren las mascotas y la tecnología, antes que biberones, pañales y carriolas; generalmente son profesionistas, de clase media y media alta, cuyo principal interés se centra en su desarrollo personal, pero primordialmente el éxito laboral.

El fenómeno “Dink” rompe con el cliché de mamá, papá e hijos. Pareciera ser que los “Dink” no están dispuestos a renunciar a su realización personal, ni a asumir la responsabilidad de procrear y educar niños.Indudablemente el fenómeno de los “Dink” se puede explicar, entre otras razones, a partir de las crisis económicas, la diversidad de modelos de “familia” diversos del modelo tradicional y los altos niveles de exigencia y competencia en el mercado laboral.

Tanto los “Dink” como los petofilos son un nuevo mercado maravilloso; las grandes corporaciones a nivel mundial han identificado este atractivo nicho. Las mascotas entendidas como parte integrante de la familia o compañeros de vida, representan algo así como el 20% del gasto familiar, de acuerdo con publicaciones sobre el tema.

 

 

 

AMASCOTA que es el nombre de la sección de empresas productoras de alimentos para perro y gato del CONAFAB (Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y la Nutrición Animal), refiere en su página web, que el mercado de alimento para mascotas ha tenido incrementos sostenidos por varios años, lo que ha incrementado considerablemente el número de empresas que participan en él.

En México el valor de mercado de la comida para mascotas ha logrado duplicar los ingresos del negocio de alimentos para bebés; el dato no sorprende si consideramos que, según un estimado, en nuestro país hay 11.1 millones de niños de entre 0 y 3 años, en tanto que se considera que la población de mascotas es de 40.7 millones, entre perros y gatos.

Números a la alza reflejan todos los rubros de accesorios y prestación de servicios relacionados con mascotas. Muchas personas demostrarán su afecto a sus mascotas por medio de regalos, el próximo 14 de febrero.

Habrá quien sugiera que regale afecto y no lo compre, que en lugar de comprarle un regalo al Firulais o a la Britny mejor le regale un abrazo y un beso; yo le recomendaría que mejor no lo haga. Recientemente se hizo viral en las redes, la secuencia de imágenes de una joven argentina que resultó mordida en el rostro por un perro, al intentar abrazarlo; buscaba un recuerdo imborrable y lo consiguió: sendas puntadas en el rostro que, seguramente, dejarán una huella indeleble.

Las demostraciones de afecto hacia los perros no se deben hacer en términos humanos; a los perros no les gustan los abrazos ( por más que haya personas que aseguren lo contrario) pero la evidencia científica demuestra que, al no tener clavículas, los perros están imposibilitados para abrazar, no es algo que se produzca con arreglo a su naturaleza.

Lo más parecido a un abrazo sucede cuando un perro pretende someter a otro (dominancia) o cuando se produce la monta durante el apareamiento; de tal suerte que ¿adivine que le está diciendo a su perro cuando lo abraza? probablemente usted imagine que el perro entiende que le demuestra su amor, cuando en realidad el mensaje que él entiende es o me quiere dominar o quiere aparearse conmigo.

Demuéstrele a su perro lo mucho que lo quiere llevándolo a pasear, dedicándole tiempo de calidad, jugando apropiadamente con él. Créame, hay mil maneras de demostrarle afecto a su perro y decirle ¡Feliz Día de San Valentín Firulais! pero no mediante un abrazo, ni un beso.

De todo corazón deseo que tenga un ser humano a quien darle una sesión de abrazoterapia, este próximo 14 de febrero; por favor, no lo haga con un perro.

Agradezco como siempre, su tiempo y el favor de su lectura. Hasta la próxima.

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