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Juan Ramón de Caso

CAJÓN DE SASTRE

@jrdkzo
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Cajón de sastre 


¿El tamaño no importa?

Amable lector, ¿usted que cree? ¿el tamaño es importante? Creo que estará de acuerdo conmigo y responderá que depende; el asunto tiene sus asegunes. Ya nos enseñó el Maestro Einstein que todo en esta vida es relativo. Ya sabemos que los perfumes son mejores en envases pequeños y que, en tratándose de yeguas es mejor que sea grande, ande o no ande…

La semana pasada me ocupé del tema de los bozales; para mi sorpresa el tema despertó más interés del que suponía y recibí innumerables comentarios. Un comentario reiterado fue, en el sentido, de que los perros grandes y poderosos deberían llevar bozal, pero ¿y los chiquitos?

Pareciera ser que en el inconsciente colectivo los perros pequeños están rodeados de un halo de ternura. Olvidamos que, independientemente del tamaño, en el ADN de cualquier perro, de la talla que sea, está tatuada el alma de un lobo.

Hoy por hoy los lobos no se disfrazan con pieles de ovejas; en la actualidad, los lobos se esconden en “envases” pequeños. Con esto no quiero decir que todos los perros de talla pequeña, los minis o los toys sean unos demonios de Tasmania encubiertos, ya hemos dicho que no se debe generalizar; pero si podemos coincidir en el hecho de que los perros pequeños, esos que les llaman falderos, suelen ser leones rapados.

Algo similar sucede con los caballos, los caballos miniatura o los ponys suelen ser auténticas bombas y costales de problemas con crines y cola en cuatro patas; la razón (en el caso de los caballos) además de que los consienten y, normalmente, se dejan al manejo de niños, es que su arrendamiento en la vieja escuela era bastante difícil, por el hecho de que se les daba poco trabajo de piso y no los podía montar el arrendador.

En el caso de los perros, existe la creencia errónea de que un perro de la talla pequeña es mejor para los niños, que requieren poco espacio y poca actividad. Está de más decir que los perros falderos, los perros de sillón, usualmente son mimados en demasía y se les consiente prácticamente todo; craso error.

El mito tiene tal trascendencia que en aquellos países en los que existen legislaciones para los perros potencialmente peligrosos (PPP) invariablemente se incluyen razas poderosas, pero en ninguna se incluyen razas pequeñas, de esas que ya sabemos que cuentan, entre sus filas, con muchos perros que son provocadores e inestables.

En el ambiente médico existe un aforismo que enseña que “no hay enfermedades, lo que hay son enfermos”. Si lo trasladamos al mundo de los perros, podríamos afirmar que no es correcto hablar de razas peligrosas, sino de individuos reactivos o agresivos, individuos peligrosos vaya, pero no de toda una raza.

De lo dicho se desprende que, el uso del bozal, no es propio o exclusivo para los perros de talla grande; de la misma manera que la reactividad o la agresividad no son exclusivas de las razas grandes, son inclusive más frecuentes en las razas pequeñas. Creo que la frecuencia se está dejando fuera de la ecuación de la peligrosidad y se está dando mayor peso a la letalidad.

Como siempre lo digo, no me crea amable lector, platique con veterinarios o con estilistas caninos o con bañadores de perros y pregúnteles que perros los han mordido; estoy seguro que se llevará usted una gran sorpresa.

Estimado lector, no se deje usted engañar. Ese diminuto y simpático pompón de pelos con patas tiene, al igual que ese impresionante ejemplar de Rottweiler, más de un 90 por ciento de compatibilidad de ADN con el lobo, a tal grado son compatibles que inclusive se pueden llegar a cruzar y reproducirse, lo que ha llegado a suceder accidentalmente y también de manera intencional.

A manera de conclusión me permito sugerir que se eduque, adiestre, discipline y corrija igual a perros grandes y pequeños; está claro que las correcciones no serán de la misma magnitud, pero si con la misma frecuencia que como se hace con un perro más grande, deben ser proporcionales: “tan suave como sea posible, pero tan firme como sea necesario” dicen los que saben.

La pequeñez es una especie de patente de corso que, los perros de talla pequeña, han aprovechado para ir por la vida provocando, en algunas ocasiones risas y en otras auténticas tragedias que en más de una ocasión les han costado la vida.

Apreciable lector, en tratándose de perros el tamaño no importa. Póngale collar, correa, bozal de ser necesario a esa bolita de pelos; corríjalo, disciplínelo, adiéstrelo. Mi abuela, siempre sabia, decía: “vale más que lloren ellos y no nosotros”

Estimado lector, agradezco desde el fondo de mi corazón el favor de su lectura, el tiempo que se toma para leer mis locuras y sus comentarios que, siempre, son importantes para el que esto escribe. Gracias y como enseñaba el egregio Kalimán: “serenidad y paciencia” que esto de la pandemia va para largo. Agradecido con usted y con el de arriba.


Fecha de publicación: 01/09/2020 


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