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Juan Ramón de Caso

CAJÓN DE SASTRE

@jrdkzo
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Cajón de sastre.

La importancia del paseo estructurado con nuestros perros (2ª parte)

Estimado lector, si nos regaló el favor de su lectura la semana pasada, recordará que decíamos, en nuestra primera entrega del paseo, que el paseo estructurado comienza antes de salir de casa. Convenimos usted y yo en que, la primera parte del paseo, se trata de una especie de ritual, integrada propiamente por los preparativos.

En la semana leía a un experimentado adiestrador amigo mío, Don Chava Guerra, el que sugería “positivar” la puesta de collar en el perro; Don Chava sugería dedicar el tiempo necesario para que el perro asocie la puesta del collar con algo positivo que sirva como reforzador; la maestría del consejo radica en el punto de que en lugar de andar correteando al perro para colocarle el collar, es el perro el que viene hacia nosotros y, literalmente, se mete en el collar.

¿Por qué hablamos de collar y correa? porque en lo personal estimo que son las herramientas adecuadas para dar un paseo seguro y controlado con el perro. Como cualquier otra herramienta, no bastan por si solas para cumplir con la finalidad para la que fueron creadas; es indispensable saber usarlas.

Las herramientas no son, por si solas, ni buenas ni malas. El martillo y el cincel, de suyo no es bueno ni malo; en manos de un escultor pueden servir para crear una obra de arte. En manos de un poderoso albañil pueden ser las herramientas perfectas para demoler y destruir.

Algo similar sucede con el collar y la correa en un perro. En manos del experto el collar y la correa serán herramientas maravillosas para posibilitar el adiestramiento. En las manos inadecuadas e inexpertas estas ingeniosas y sencillas herramientas pueden hacer mucho daño; muchos buenos perros han sido echados a perder no por las tan satanizadas herramientas, sino por culpa de quien está del otro lado de la correa y no tiene el conocimiento o no sabe utilizarlas adecuadamente.

Alguien me enseñó que la correa no es el volante, sino el cinturón de seguridad y que nadie maneja un auto con el cinturón de seguridad. Efectivamente, hay personas que pretenden “manejar a su perro” por medio de la correa y eso es un craso error. A los perros se les maneja por medio del adiestramiento; esa es la razón por la cuál un perro adiestrado, avanzado puede ser manejado sin correa.

Ningún perro viene de fabrica sabiendo de collares y correas, es indispensable introducir, familiarizar, condicionar, sensibilizar y desensibilizar,”positivar” el uso del collar y la correa.

Infinidad de temas se me vienen a la mente: aprehensión adecuada de la correa, extensión adecuada de la correa, materiales adecuados de la correa, calidad adecuada de la correa y sus herrajes, etc.

Otro tanto del tema de los collares: collares corredizos ( mal llamados de ahorque o de castigo), collares de pellizco ( mal llamados de púas), materiales, herrajes, etc.

Los autonombrados adiestradores en positivo satanizan y si pudieran prohibirían el uso de collares; ellos recomiendan el uso de “pecheras” o arneses. Solo bastaría recordar el origen de los arneses, para qué fueron creados y ahí esta la respuesta de si su uso está indicado o no.

Dejaré para otra ocasión la interesante historia y el desarrollo de los diferentes tipos de arneses, pero baste decir que los arneses por definición son herramientas que permiten a los animales “tirar” con relativa comodidad.

A quienes se horrorizan por el uso de collares y recomiendan el uso de “halties” ( collares de cabeza) o martingalas, los invito a que investiguen y profundicen en el estudio del funcionamiento de tan “humanitarias” herramientas; regresen a las bases: Anatomía y Física.

En el tema de collares y arneses hay un principio rector que enseña la Física: a mayor superficie, menor presión; a menor superficie, mayor presión, según enseñaba mi Maestro Pascal. La Física, siempre la Física…

Se nos acabó el espacio amable lector y mil y una cosas se nos quedaron en el tintero. Termino con dos cosas: no utilice correas retráctiles, son peligrosas, pueden ser hasta mortales, si no me cree revise en internet o simplemente lea la etiqueta del fabricante, en donde advierte que tales correas han sido las causantes de mutilaciones de dedos, graves laceraciones, pérdidas de ojos y hasta muertes. Tales correas son muy útiles para ejercicios específicos, pero no para pasear a un perro sin adiestramiento. La segunda cosa que le quería comentar es que “ El paseo no se acaba, hasta que se acaba”

Amable lector, este tema continuará, como decía la gente de antes, “ si Dios nos da licencia”; agradezco a usted, como toda la vida, su tiempo, atención y el favor de su lectura. Ya falta menos que al principio. Gracias, siempre gracias. //


14/07/2020

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