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COLUMNISTAS

Juan Ramón de Caso

CAJÓN DE SASTRE

@jrdkzo
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Cajón de sastre.



Acumuladores de perros, acumuladores de problemas.


Existen una y mil maneras de maltrato animal. La acumulación de perros es una de ellas, está de moda y parecería que, como aquella legendaria estación de radio, llegó para quedarse. Al pensar en el tema de la acumulación de animales vino a mi mente Disney, siempre Disney, con aquella famosa película de 101 Dálmatas, primero en su versión de dibujos animados y luego, años más tarde, las versiones con actores y perros de verdad.

Que mejor ejemplo de lo que es la acumulación y de lo que es el surrealismo de Disney. So pretexto de un inmenso e irrefrenable amor por los animales, en especial por los perros, algunas personas se dan a la tarea de "rescatar" sin ton, ni son a cuanto perro se cruza por su camino, sin tener ideas claras, ni los conocimientos y recursos necesarios para emprender tal labor. Esta de más en pensar en protocolos para determinar si un perro x o y es candidato a ser rescatado o si es susceptible de ser dado en donación (ya hemos dicho que adopción es un término que solo debería de aplicar en humanos).

Efectivamente, idealmente se debería evaluar si es viable rescatar a un perro y si habiendo sido rescatado cumple con el perfil para poder ser entregado a una persona o familia para que le ofrezca una oportunidad; realmente eso es lo que debiera significar rescatar a un perro.

Es común que albergues o rescatistas poco éticos, induzcan a personas inexpertas a convertirse en acumuladores o coleccionistas de perros. Entran en maratones de adopción, primero adoptan a uno, luego al otro para que no esté solito, luego al otro para que puedan jugar relevos australianos, luego al otro para que puedan estar por parejas, luego al otro para que formen en escuadrón, luego otros más para que formen un pelotón, después vendrá la sección, luego la compañía y hasta que consiguen el regimiento de perros. El pretexto es lo de menos.

Otro ejemplo muy común es el de aquellas personas que tienen una pareja de perros, los cuáles siguiendo las leyes de la vida y la naturaleza, se aparean y procrean. Las personas, al tener a los encantadores cachorros entre sus brazos y más tarde al verlos juguetear, deciden conservar a uno, a dos o a veces a la camada entera. Argumentan que nadie los podrá cuidar mejor y que no tienen corazón para separarlos de sus padres y hermanos; tiemblan tan solo de pensar que, al desprenderse de sus cachorros, estos vayan a parar a quien sabe dónde y a manos de quién sabe quién.

Lo cierto, en cualquier caso, es que algunas personas van por la vida acumulando perros y problemas. No se dan cuenta de que los perros son una especie gregaria, que se integran en manada y que, el hecho de permitirles estar e interactuar juntos día y noche, ocasionará que se forme un vínculo muy fuerte entre los congéneres caninos; se establecerán y definirán jerarquías, en donde muy frecuentemente el humano o los miembros de la familia no tendrán un lugar preponderante y en ocasiones pueden llegar a ocupar los últimos peldaños de la escala jerárquica. Frecuentemente se presentan problemas de endogamia, estas manadas viven apasionadas relaciones incestuosas dignas de los Borgia, en las que se experimentará toda la gama posible de mezclas: padres con hijos, entre hermanos, etc. con los consiguientes riesgos de taras y problemáticas que esas prácticas conllevan. Algunas personas conscientes de esta problemática optan por esterilizar o castrar a sus perritos y tal práctica resuelve, parcialmente, el problema.

Un aspecto que se descuida frecuentemente, es la problemática que se genera al permitir que los perros vivan en manada 24/7, los 365 días del año. Es casi seguro que se manifieste la simbiosis canina, la ansiedad por separación y una serie de problemas de conducta derivados de una falta de control de los perros en su conjunto.

Apreciable lector, las matemáticas no mienten. Número de perros es igual a número de satisfacciones, pero también igual a número de gastos, responsabilidades y problemas. Divida el número de ejemplares entre personas que se harán cargo de ellos y ahora divídalos por el tiempo que demanda cada uno de ellos. Las cuentas no salen. Cada perro precisa de tiempo, atención médica, alimentación, limpieza, recursos económicos, eso sin contar con la indispensable educación o adiestramiento.

En el fondo de lo que se trata, en muchos de los casos, es de una patología que precisa ayuda profesional, que les ayude a entender su problemática y como salir de ella. Está de sobra decir que sus sentimientos son nobles y sus intenciones indudablemente son buenas, pero es importante que cada quien conozca y reconozca sus propias limitaciones, ya que en infinidad de ocasiones los animales viven en condiciones lamentables por el hacinamiento, confinamiento y las condiciones de insalubridad y desnutrición en las que los tienen, ofreciéndoles una muy baja calidad de vida.

Amable lector, la conclusión es muy sencilla: menos, es más. Es preferible tener uno o dos perros en las mejores condiciones que 101 en condiciones lamentables. Estimado lector, gracias por su tiempo y el favor de su lectura.


Fecha de publicación: 22/09/2020

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