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Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA



¿QUÉ VIENE DESPUÉS DE LA PANDEMIA?

He estado leyendo y escuchando la opinión de diversos expertos en el tema del COVID19 y afirman que se trata de un virus que llegó para quedarse, que las medidas de precaución deberán persistir en el futuro, que la vida no será la misma una vez finalizado el confinamiento.

Se habla de que restaurantes, cines y estadios deberán espaciar sus lugares. Se desconoce aún qué procederá con eventos masivos como el Vive Latino en donde no hay butacas y la gente suele estar de pie durante todo el evento. Me imagino que se restringirá el acceso, es decir, si antes se permitía la entrada de mil personas, quizá ahora sólo se permitan setecientas o quinientas (es un ejemplo pues no tengo ni idea del aforo).

Hay quien dice que el uso del cubrebocas debe permanecer, que nos olvidemos de saludar de mano, de beso y de abrazo. Que las reuniones cada vez serán más frecuentes a distancia para evitar el contacto.

Al leer lo anterior no pude dejar de acordarme en lo dicho por Aristóteles en cuanto a que el ser humano era un animal político, alguien que de manera natural busca la convivencia con sus semejantes, ¿cómo impactaría entonces en la personalidad y la conducta de cada uno tener que llevar una vida semi confinada? No lo sé, pero me resisto a resignarme, me cuesta un mundo de trabajo aceptar que ya no será recomendable dar un buen apretón de mano o un abrazo, a no poder estar cerca de las personas compartiendo una comida o una cena o a guardar prudente distancia en un estadio o un concierto, en donde los cantos de las multitudes erizaban la piel y emocionaban el espíritu.

¿De plano no hay nada que hacer? ¿de plano deberemos llevar una vida tan distinta cuando gradualmente el confinamiento comience a levantarse? De solo pensarlo resulta aterrador.

No quiero tampoco dejar pasar la oportunidad para mencionar que, en esta crisis, como suele suceder, ha sacado a relucir lo mejor, pero también lo peor del ser humano. Una situación de emergencia que ha puesto a prueba ya no digamos la capacidad de los gobiernos, sino la bondad y solidaridad de la gente. La televisión lo ha tratado decenas de veces a través del famoso “apocalipsis zoombie”, la literatura no ha sido ajena y tiene en el “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago, un ejemplo excepcional.

En la contingencia actual hemos sido testigos de actos de bondad, gente regalando comida y medicinas, pero también hemos visto cómo una sarta de imbéciles ataca a personal del sector salud porque temen ser contagiados. Si alguien merece reconocimiento, respeto y honores son los médicos y enfermeras que se están jugando la vida a diario y a veces sin los elementos necesarios para cumplir con su labor.

La pandemia y sus consecuencias están muy lejos de terminar. Habrá que enfrentar problemas muy serios. Ojalá estemos a la altura.

15/05/2020

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