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COLUMNISTAS

Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA



DE LA NECESARIA CRÍTICA AL PODER

Uno de los rasgos característicos y más importantes de todo sistema democrático es la crítica al poder, absolutamente necesaria para señalar los yerros de los servidores públicos, evitar abusos o simple y llanamente para externar una opinión cuando no se está de acuerdo con el proceder del gobierno en turno.

Durante el régimen de partido único, la crítica fue casi inexistente. El presidente cooptaba en su persona la totalidad del poder; México vivía un centralismo de facto disfrazado de un federalismo de jure. La llamada separación de poderes era una simulación. Intelectuales como Jorge Carpizo McGregor o Daniel Cossío Villegas dedicaron obras enteras a analizar los alcances del presidente en los textos “El presidencialismo mexicano” y “El estilo personal de gobernar” respectivamente.

El legislativo y el judicial eran brazos del Ejecutivo, que otorgaba “generosamente” diversas posiciones a los miembros de los sectores agrupados al partido (CNC, CNOP, CTM). La oposición era muy reducida, ausente en muchos lugares. La prensa, en la mayoría de los casos estaba comprada también y eran muy escasos los periodistas incómodos (Jorge Piñó, Julio Scherer, Manuel Buendía). El sistema pues lo controlaba absolutamente todo.

Los tiempos cambian y el régimen comenzó a verse en aprietos, debía comenzar a abrir espacios. En 1977 el entonces secretario de Gobernación don Jesús Reyes Heroles impulsó una reforma política que permitió que los partidos de oposición comenzaran a participar en la vida pública. En 1988 el candidato del Frente Democrático Nacional Cuauhtémoc

Cárdenas, le disputó la legitimidad al régimen y sólo la caída del sistema le impidió llegar a la presidencia. En su último informe de gobierno, el presidente Miguel de la Madrid era increpado por diputados de oposición.

En 1989, el PRI era derrotado por primera vez un gobierno local (Baja California), en 1997 perdía la mayoría en la Cámara de Diputados y en el 2000 la presidencia.

Cuando el sistema comenzó a abrirse, la crítica fue indispensable para señalar abusos, complicidades, negocios turbios, políticos deshonestos, prebendas y favoritismos. Los muchos años que el régimen no tuvo contrapesos hizo lo que quiso y los mexicanos lo pagamos a un alto costo (devaluaciones, quiebras financieras, represión política).

Al primer presidente de la alternancia Vicente Fox se le criticó duramente, uno de sus principales opositores fue López Obrador; a Felipe Calderón le pasó lo mismo; no se diga con Peña Nieto. Se les criticó y con razón. No haré aquí una reseña pormenorizada, pero esos tres presidentes enfrentaron una dura oposición y por supuesto tampoco debieron ser ajenos a la tentación de censurar.

Que el hoy presidente se queje todas las mañanas de la crítica me parece un sin sentido.

Que aluda a determinados analistas lo hace ver muy mal. Porque por una parte se dice gobernar para todos, solicita “tregua” a sus adversarios, pero es él quien divide al país, lo lleva haciendo más de diez años.

Es una realidad que la oposición está desdibujada, que no logra articular un discurso y acciones congruentes que cosechen los errores del gobierno, pero la crítica debe prevalecer.

Ahora veo que descalifican la última marcha contra el presidente, que si iban en carros, que si lo hacen desde la posición del privilegio, que si lo que exigen es irrealizable, etcétera.

Bueno, podrá haber gustado o no la manifestación, pero se trata de un derecho legítimo. La manifestación fue utilizada decenas de veces por el actual presidente y por sus seguidores y ahora que son gobierno no les agrada. Si el presidente pretende mentir como lo hace comúnmente y que nadie diga nada, está equivocado. Si nos dice que cancelar el NAIM es la mejor decisión, que construir una refinería es rentable o estrangular financieramente a ciertos organismos sin que nadie se queje, está totalmente equivocado. Así como también está equivocado si piensa que nos vamos a creer el cuento de que Manuel Bartlett es un hombre puro y sin mancha cuando sabemos bien todo lo que representa.

Obrador ganó por un amplio margen, pero existe un porcentaje importante que también vive en este país y que no le agrada su gobierno. Esto último no los convierte ni en sus enemigos ni en sus adversarios ni mucho menos en golpistas. El mundo no es binario ni maniqueo. Pensar lo contrario es esquizofrénico.

05/06/2020

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