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Daniel Hernández Hernández

Además de historia y cine...

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Julio, el mes más regalado


El mes de julio es esperado por su benigno clima caluroso y lluvioso. Para muchos, antes de este pandémico año, se aprovechaba por la temporada vacacional derivado de  culminar ciclos escolares. Este mes trae consigo el bombardeo de ofertas del supermercado Soriana y de sus competidores, quienes nos recetan sus estrategias varias ofertas de principios de junio hasta mediados de agosto, para llenar carritos y  dejarles parte de nuestros ingresos o quincenas.

No me diga amable lector, que Usted no sucumbe o ha sucumbido en algún momento a las ofertas de Julio Regalado, ese personaje que nos invita a comprar desde 1980 y que en más de una ocasión tarareamos su eslogan publicitario. Si no es así ¿Por qué las grandes filas en las cajas registradoras por adquirir los productos del 3x2 u optar por hacer lo mismo con su competencia?

Anterior al año arriba mencionado, julio y agosto eran meses con poca atracción para los consumidores en la entonces Comercial Mexicana y centros similares, por lo que la estrategia de Julio fue tan exitosa que después de diciembre, estos son los meses de mayores ventas en las llamadas tiendas de autoservicio, lo que provoca una competencia entre ellas en aras de captar mayores clientes.

Son fundamentales las estrategias publicitarias que nos dictan donde y qué comprar. Por citar un dato, la revista Entreperneur  menciona que en un supermercado podemos encontrar hasta 40,000 productos, pero una familia promedio solo requiere de 150 de ellos para satisfacer sus necesidades, así que imaginemos las tácticas para que los 39, 850 restantes puedan ser adquiridos y no sean ignorados.

En la actualidad, el 92% de la población en México hacemos las compras básicas en los supermercados y tiendas de conveniencia, las cuales se complementan con los mercados, tianguis y tiendas de abarrotes, sectores que se niegan a desaparecer a pesar de ser una pelea similar a la de David contra Goliat, comercios que antes captaban  la mayor parte de la población y que traen consigo importantes capítulos en la vida cotidiana de los mexicanos.

El tianguis, cuyo nombre viene del náhuatl tianquiztli, que se podría traducir como mercado ambulante, data de la época prehispánica y por las crónicas españolas sabemos del que existió en Tlatelolco y que bastante se parecía a los actuales. A pesar  de la inseguridad, las ofertas y practicidad de los centros comerciales, a los tianguis les auguramos larga vida, también quizás porque sean al igual que los mercados, los lugares menos discriminatorios de México. Todo lo contrario.

Si el presidente de la república busca quien dirija el  CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación), podría optar por algún locatario, quienes siempre se refieren a los clientes como güerita, señito, patrón, joven y demás adjetivos que hacen que salgamos con la bolsa llena y la sonrisa en la cara, a pesar que ni la güera es rubia y el joven resulta que es mayor de sesenta años.

Los tianguis perduraron aun con la llegada de los españoles a nuestro territorio en el siglo dieciséis, pero el comercio se transformó de muchas maneras. Los nuevos productos traídos de Europa con el monopolio de España, aunque con algunos productos de contrabando, no crea que la fayuca es algo de nuestros tiempos, se comercializaban en espacios fijos como mercados y almacenes que ofrecían mayor variedad de productos para una sociedad cambiante.

En la época colonial surgen las tiendas de ultramarinos o abarrotes. Esta última palabra tenía otra connotación a como la utilizamos continuamente, según me lo hizo saber un entrañable investigador en la materia.  Los abarrotes eran pequeños espacios vacíos en los barcos mercantiles, los cuales los marineros aprovechaban para abarrotar con productos que comerciaban por su cuenta y obtener una ganancia extra. Posteriormente se abrieron lugares para comerciar estos productos, venidos como mencionamos del otro lado del pacífico, de ultramar.

La independencia de México en 1821 trajo consigo la apertura a comerciantes extranjeros, sobre todo franceses, quienes dieron origen a varios negocios que aún perduran y que ofertaban telas, productos de bonetería y perfumería, como Liverpool fundada en 1847 por Jean Baptiste Ebrard, quien de ese puerto trasladaba su mercancía. Si se le hace conocido el último apellido, es porque tiene línea familiar directa con un político de nombre Marcelo. El nuevo Mundo fue otro de estos almacenes, fundado en 1877 y siguiendo esta línea El Palacio de Hierro en 1891, fundada por los hermanos franceses Tron, ellos sin línea familiar con la película.

Los comercios mencionados se enfocaron en vender artículos personales. Los de consumo básico en nuestro país se transformarían hasta mediados del siglo veinte. Buscando no la comodidad del cliente, sino optimizar tiempo y trabajo al vendedor, proliferaron en los Estados Unidos las tiendas de autoservicio convertidas posteriormente en supermercados.

En la Ciudad de México como ejemplo de modernidad, se replicaron estos modelos de negocios. En 1946 el empresario Jaime Garza abrió Sumesa, que reunía las características de todo en un solo lugar. Siguiendo la línea, otros empresarios hicieron lo mismo con Aurrerá en 1958, Comercial Mexicana en 1962, Gigante en 1962 y Soriana en 1968.

Estos comercios aprovecharon la difusión en la entonces novedosa televisión. Si bien existía la radio como difusor, los televisores cada vez más propagados en los hogares mexicanos promovían no solo las tiendas, también los productos, creando con ello programas desde el extinto Club del Hogar hasta el actual Hoy que se enfocan en segmentos de compras de artículos básicos y personales.

La entrada del TLC en 1994, derivó la llegada de marcas y cadenas transnacionales, como WalMart,  que provocó diversos cambios en las marcas mexicanas para poder competir, las cuales se fusionaron, compraron, vendieron y otras más desaparecieron como Gigante, Comercial Mexicana, De todo y Blanco por citar algunos y que Usted amable lector debe recordar otros.

Son varias las opciones en nuestros días y finalmente compradores y consumidores somos todos, sin duda. Elijamos o rechacemos las ofertas de acuerdo a nuestras demandas, ya sea por Bodegazos, disfrutar Julio Regalado en un Martes de Frescura, Miércoles de Plaza o tener Lo Mejor Todos los días.

 

Sus comentarios y sugerencias son bienvenidas al correo daniel71hernandez@hotmail.com



// 01/07/2020 

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