Además, el menor vivió hasta los 6 años con su abuela materna, pero hace un año la mamá, Margarita, decidió llevárselo y pese al intento de su abuela Gabriela Álvarez, de obtener la patria potestad, la falta de asesoría legal y de recursos para un abogado particular, no le permitieron recuperar al pequeño.
Karol Ramón iba a la escuela primaria Adolfo López Mateos, en donde lo canalizaron al DIF municipal, y a decir de la Directora, Lucero García Prieto, nunca detectaron la violencia de la que era objeto, ya que la misma mamá llevaba al menor a sus terapias.
“Sí se atendió en su momento aquí, pero fue por el problema de imperactividad (sic) ¿a qué razón llega aquí? nos lo canalizan de la escuela por problemas de comportamiento, se le dio un seguimiento y su mamá venía con él a las citas y era todo normal; a su vez se le atiende con la psicóloga, le manda a hacer el estudio con el neurólogo, y se hace la determinación de que era imperactividad (sic) (…) yo le estoy hablando que fue hace casi un año, fue en el 2018”.
La funcionaria, dijo que luego del diagnóstico se hicieron alrededor de 9 o 12 sesiones, y ni su personal, ni el del Centro Multidisciplinario para la Atención Integral de la Violencia (CEMAIV) detectaron que el menor sufriera violencia.
“Aquí como 9 o 12 veces más o menos, se las iban agendando, cuando él no se presentaba con la mamá se le hablaba por teléfono y decía que no tenía dinero, entonces se le condonaba la cuota”.
Ante la pregunta directa de si el menor mostró señas de maltrato, García Prieto aseguró que el único padecimiento registrado era la hiperactividad.
“Claro que no, el dictamen de la psicóloga juntamente con la persona del CEMAIV que es nuestra licenciada, no lo determinaron así, si hubiese tenido algún indicio de alguna violencia así, luego luego damos reporte al Ministerio Público por que también no le corresponde al sistema DIF llevar a cabo ese proceso”.
Rodeada de ranas de peluche y entrevistada en su oficina, la funcionaria municipal, sobrina del Alcalde, Serafín Prieto dijo que se hicieron las visitas y supervisiones constantes al domicilio y “todo parecía normal”.
Aunque la pareja de mujeres, no tenían un domicilio propio, estaban en contacto al momento de las citas e informaban de su cambios de casa, según lo dicho en la entrevista.
En tanto, los familiares y la abuelita de Ramón, aseguraron que ella pidió apoyo al DIF para recuperar al niño, ya que se dio cuenta de la violencia de la que era objeto, además de que aseguró que Esmeralda, la pareja de la mamá, supuestamente ya había perdido la patria potestad de sus hijos por maltrato.
Los testimonios señalan que Margarita y Esmeralda padecen de una adicción grave y que en su relación siempre hubo violencia, incluso entre ellas.
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